miércoles, 27 de enero de 2010

EL CLAN DEL OSO CAVERNARIO (2702)


de JEAN M. AUEL


Ayla, una niña cromagnon de 5 años, queda aislada de su tribu por culpa de un terremoto. Pese a ser de una estirpe más desarrollada, es acogida por un grupo de neardentales, que basa sus razonamientos y comportamientos en las experiencias de sus antepasados. Ayla, el siguiente eslabón evolutivo, introduce el adelanto y la renovación y se convierte pronto en una niña fuerte e independiente con un desarrollado instinto de supervivencia. Sus cualidades innatas provocan conmoción y rechazo en la sociedad con la que convive y es expulsada por el jefe del clan hacía un futuro incierto.

LA DEMOCRACIA QUE NOS PARIO (432)


de ENRIQUE PINTI


Aunque en la Argentina resulté muy difícil de entenderlo, todo tiene un porqué. La situación actual, luego de veinte años de democracia, lo tiene. Quisiéramos saber por qué, desde Alfonsín y su frase: "Con la democracia se come, se educa y se cura", pasando luego por la década de Menem del uno a uno y las privatizaciones vergonzosas, hemos terminado en la debacle de la Alianza, representada por la bomba de tiempo del "corralito". Quienes nos observan desde afuera suponen que el desastre empezó hace dos años y sólo es culpa del gobierno de De la Rúa. "Si aguantaron diez años al patilludo y no dijeron nada", piensan ellos, "es que el águila riojana llevaba bien el país. De la Rúa lo desbarató en un año y medio". Imaginan que todo andaba bien hasta hace dos años y ahora, de golpe, se vino la hecatombe. Este razonamiento se le puede permitir a un extranjero que se haya creído la leyenda argentina. Pero, nosotros, que formamos parte de ella, sabemos que este horror comenzó poco a poco, que esta democracia no lo superar sino que lo incrementó.
Hoy, pese a que todo se muestra negro y sin salida, debemos saber que debajo del país que se ve siempre hay otro subyacente. Por debajo del país espantoso que estamos viviendo se mueve otro país que ya está acá, que va a emerger y que, sin duda, será mejor que el actual.
Esta idea de una nueva república, más justa y más solidaria, alimenta nuestra eterna utopía de lograr el país creíble y querible que nos merecemos los argentinos. Desde luego, para que eso ocurra, mucho habrá que cambiar en esta democracia que nos parió.

HISTORIAS FANTASTICAS (834)


de ADOLFO BIOY CASARES

La narrativa de Adolfo Bioy Casares, a diferencia de la obra de Borges, parte de la realidad circunstancial. En la antología de cuentos titulada Historias fantásticas (1972), por medio de una narración engañosamente lineal, Bioy Casares explora desde un nuevo punto de vista los temas clásicos de lo fantástico: la dispersión espacio-temporal, la suspensión de la muerte, la materialización del pensamiento, las pesadillas de lo cotidiano, la máquina que modifica la realidad.